Cala Ratjada
Mallorca
Historia
En el municipio de Capdepera existen 41 yacimientos arqueológicos, que datan cronológicamente, entre los siglos X y II a.C., es decir, entre los periodos pretalayótico y talayótico. Del período pretalayótico se encuentran restos como las cuevas artificiales de Son Jaume ll o las naviformes de Canyamel y del talayótico poblados como Sos Sastres, Son Barbassa, Puig de s’hort, es Claper des Gegant o Son Favar (guerrers de son favar).
El primer documento escrito en el que aparece el nombre de “Cap de la pera” (Capdepera) como tal es en el Libro "Llibre dels Feyts”. En la Torre den Nunis, situada en el interior de las murallas del castillo, se firmó el Tratado de Capdepera entre el rey Jaime I de Aragón y el alguacil de Menorca. Según este tratado, Menorca continuaba bajo poder musulmán, pero sometido a un estado de sumisión respecto a Jaime I y sus sucesores. En el reparto del territorio, el Distrito de Yartan correspondió al rey que cedió la parte de Capdepera a las familias Montsó y Nunis.
El año 1300 el rey Jaime II de Mallorca promulgó las Ordinacions donde mandaba construir doce pueblos en Mallorca. Uno de ellos estaba cerca del “Cap de la pedra” y se convirtió en el recinto amurallado de Capdepera. El propósito del Castillo era agrupar toda la población que vivía dispersa por la zona. La construcción de las murallas se terminó a finales del siglo XIV. Una gran parte de la población de Capdepera no estaba a favor de abandonar sus tierras para vivir dentro de la fortificación. Por este motivo, se ordenó a todos los habitantes que durante las noches se encerrasen armados dentro del recinto para reforzar la defensa. Inicialmente, se construyeron dentro de la fortificación unas cincuenta casas. El Rey Sancho I de Mallorca dio una ayuda de 100 sueldos a cada familia que se instalase en el castillo. El pueblo siempre dependió administrativamente de Artà, ya que no superaba las cien familias.
A partir de 1715, con la llegada al trono de los Borbones, el pueblo es privado de las armas y se nombra un gobernador y un pequeño grupo de "dragones" (soldados profesionales) que eran los encargados de la defensa del lugar.
A partir de 1820, con la conquista de Argel por los franceses, la piratería y corsarismo se terminó y la función estratégica y defensiva de Capdepera cambió: Los militares abandonaron la fortaleza y los habitantes del castillo empezaron a instalarse fuera del recinto en unas casas más grandes y confortables. Al final del siglo XIX solo quedaban veinticinco casas habitadas dentro del recinto y el nuevo núcleo de población que estaba fuera de las murallas ya estaba formado por más de doscientas casas.
El 1856 a través de una subasta pública el castillo pasó a ser propiedad de Josep Quint Zaforteza. Y fue ya en 1983 cuando el Ayuntamiento de Capdepera recuperó la propiedad.
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